23 sept. 2015

23 jun. 2015

Qué sabemos hoy de la Sabana Santa

No cabe duda de que se trata de una impresionante reliquia sobre la que los estudiosos aun no han podido decir la ultima palabra.





6 abr. 2015

Abramos los ojos. Algo pasó








Los primeros seguidores de Jesús. Hombres pegados al suelo, esforzados trabajadores que trataban de salir adelante. No eran pensadores ni filósofos, ni habían tenido una esmerada formación cultural, no tenían por ellos mismos grandes ideologías que querían llevar al triunfo. De su natural, no les brotaba la ambición de llegar a ser importantes, ni conocidos… Y de pronto, se volcaron en difundir unas ideas y un Maestro, como si el aire de la tierra dependiera de ello…
 
Los primeros seguidores de Jesús. Hombres confundidos y desilusionados. Habían perdido a su líder y sólo podían pensar en volver a casa. No tenían a su alcance el guía que les fuera enriqueciendo cada día, ni a quién preguntar sus dudas, ni de donde extraer mayor conocimiento. La muerte del maestro había echado por tierra la posibilidad de que él fuera el tan esperado Mesías, porque un Mesías muerto no puede salvar ya a nadie… Y repentinamente, se organizaron, proporcionaron ellos mismos las respuestas a los retos existentes y enriquecieron a las incipientes comunidades.

Los primeros seguidores de Jesús. Hombres asustados y temerosos de perder la vida. Habían salido corriendo ante el prendimiento de Jesús, habían negado al arrestado, se habían escondido en el cenáculo y los rumores sobre los últimos acontecimientos iban corriendo entre ellos entre susurros y temores….Y sin previo aviso salieron a la calle a promulgar la Palabra que habían experimentado,  hicieron frente a los sumos sacerdotes y a la furia judía y se diseminaron por los distintos territorios para extender el mensaje de Jesús, llegando en tantos casos hasta dar la vida por él…

Abramos los ojos. Algo había ocurrido.

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Para los discípulos, la resurrección era tan real como la cruz. Se rindieron simplemente ante la realidad: después de tanto titubeo y asombro inicial, ya no podían oponerse a ella. Es realmente Él; vive y nos ha hablado, ha permitido que le toquemos, aun cuando ya no pertenece al mundo de lo que normalmente es tangible.

—La paradoja era indescriptible: Él era completamente diferente, no un cadáver reanimado, sino alguien que vivía desde Dios de un modo nuevo y para siempre; y, al mismo tiempo, sin pertenecer ya a nuestro mundo, estaba presente de manera real, en su plena identidad.
 

24 ago. 2014

LA FE




Últimamente, y debido a limitaciones en el tiempo por temas laborales, no he actualizado el blog, y muchos os habéis interesado en el motivo que me ha tenido ausente. Mi intención, es retomar la tarea de divulgación de hasta qué punto la fe en Dios no está para nada reñida con la razón y la lógica, sino que más bien, encaja en ellas y la complementa.
No obstante, quisiera hoy utilizar este rinconcito de la inmensidad de la red para recordarnos a todos la importancia de no quedarnos en filosofías y reflexiones. No hagamos de la existencia de Dios un mero objeto de estudio, no lo llevemos a juicio, no lo diseccionemos bajo el microscopio. Sembremos en nuestros corazones la semilla de la fe, y reguémosla con amor y esperanza cada día.
La pagina web “Evangeli.net”, nos hace hoy la siguiente reflexión:
"Dicen y no hacen". Es la "evaporación de la fe": teoría sin obras. El mensaje cristiano no es sólo "informativo", sino que ha de ser "per-formativo". El Evangelio no es solamente una comunicación de cosas que se pueden saber, sino una comunicación que comporta hechos y cambia la vida. La imagen de Dios debe formarse en nosotros; día a día debe acontecer nuestra transformación en Jesús.
La fe, antes que "demostrar", se debe "mostrar": es un cambio en el ser. La fe, que nos llega como palabra, debe llegar a ser de nuevo en nosotros mismos palabra, en la que ahora se exprese también nuestra vida. La fe va en primer lugar de la palabra a la idea, pero tiene siempre que regresar de la idea a la palabra y a la acción.

Que la fe nos transforme hasta que se pueda decir de nosotros que hemos vuelto a "nacer".