15/6/2013

Un valiente discurso de graduación

 

 

En nuestros días, parece que el ser “reaccionario”, el protestar contra el sistema, viene más del colectivo cristiano, por muchos clichés que nos pongan de tradicionales, retrógrados o conformistas.

Como muestra, un botón.

 

Fuente: tan_gente

Roy Costner, como mejor alumno, era el encargado de dar el discurso principal del acto de graduación en la escuela secundaria Liberty en Carolina del Sur, Estados Unidos. El joven fue aclamado por el público cuando decidió cambiar su discurso por la oración del Padrenuestro. Hay que saber que este gesto era una respuesta a la decisión de las autoridades educativas que habían prohibido todo tipo de oración durante la ceremonia de graduación, debido a las presiones sufridas días antes por grupos de presión ateos.

 

Roy fue muy valiente cuando, como podéis ver en el vídeo, emocionadamente dijo:

“Mi agradecimiento y admiración a todos aquellos que han ayudado a tallar y moldear a los jóvenes adultos que hoy somos” (….) “Estoy muy contento de que mis dos padres me llevaran hasta el Señor a una edad temprana …. Y por eso, creo que la mayoría de ustedes lo entenderán cuando digo en su memoria …” hizo una pausa. ”Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre …”  El auditorio comenzó a entrar en erupción con aplausos y vítores. ”No nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”, continuó. “Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.”

5/5/2013

Richard Dawkins ha perdido

 

bufon

TRANSCRIPCION

Había un artículo interesante en el periódico británico “El espectador”, el día 13 de abril con un titular que me llamó la atención: “Richard Dawkins ha perdido”. Conozcan a los nuevos “nuevos ateos”. Y el subtitular es:”El humanismo secular se recupera de su fase Dawkiniana y comienza una conversación más interesante”

Esto es lo que dice el autor:

La primavera atea, que comenzó hace poco más de una década, ha terminado, gracias a Dios. Richard Dawkins es ahora visto por muchos, incluso muchos no creyentes, como un bufón, agitando el puño contra hadas celestes.

Ahora podemos verlo claro. Se trataba de un torrente de frustración por el hecho de que la religión fuera enloquecedoramente complicada y obstinadamente irritante, incluso en una Gran Bretaña mayoritariamente secular. Esta frustración se había estado construyendo durante décadas: el intelectual laico es probable que se sienta preocupado por el tema de la religión, incluso aunque sea culturalmente débil. Oh!, lo encuentra encantador e interesante, en cierto modo, y le encanta un acogedor servicio de villancicos, pero la religión realmente debe saber cuál es su sitio. Pero en su lugar, se atreve a acusar el mundo secular de tener una visión de alguna manera deficiente.

Los sucesos del 11 de septiembre fueron el principal detonante de la explosión de esta irritación latente. Había un deseo de ver el terrorismo islámico como la analogía simbólica de toda religión. En cierto nivel, esto tiene algo de sentido: ¿No sitúa toda religión a la fe por encima de la razón?

¿No es ésto intrínsecamente peligroso? ¿No ponen en peligro todas las religiones la libertad secular, sea a través de guerras santas o bien de escuelas religiosas? (pues, difícilmente, dado que los cristianos creen en la libertad de conciencia, y el derecho de seguir a tu conciencia allí donde te lleve, y por ello, apoyamos la libertad religiosa, mientras no infrinja la libertad del otro)

Pero, continúa diciendo, en otro nivel, es absurdo: ¿es el párroco local, que lucha por construir la comunidad y ayudar a los borrachos malolientes a mantenerse con vida, en realidad una fuerza del mal - aunque tenga algunas opiniones no liberales? Cuando surgen estas preguntas, un gran cartel luminoso que diga 'Complicado' debiera parpadear en nuestro cerebro. En cambio, a raíz del 9/11, muchas personas, por lo normal perfectamente razonables, optaron por la simplicidad por encima de la complejidad. Se las arreglaron para convencerse a sí mismos de que la religión es básicamente mala, y de que el intelectual valiente debe hablar en contra de ella. Esta preferencia por parecer duro y claro antes que admitir la complejidad de algo, es realmente cobardía, y los creyentes son propensos a ella también.

El éxito de cinco o seis autores ateos a ambos lados del Atlántico, parecía anunciar un nuevo y fuerte movimiento. Parecía que los no creyentes estaban cansados ​​de todos los matices que rodean a la religión, y andaban hambrientos de una narrativa clara que los pusiera elegantemente en lo correcto.

Dice, el ateísmo sigue todavía con nosotros. Pero el movimiento que amenazó con formarse se ha agotado.

Ahora bien, yo no estoy convencido de eso todavía. Su principal evidencia es señalar 5 o 6 nuevos “nuevos autores ateos” que no son tan beligerantes como los que son más famosos. Pero ese tipo de ateos tradicionales siempre han estado ahí, y la prensa tiende a ignorarles, desafortunadamente, porque los más beligerantes son los que consiguen los titulares, y yo no estoy convencido de que culturalmente hablando, estos más beligerantes no continuarán obteniendo las mismas dosis de atención, y los ateos más razonables tenderán a ser ignorados como hasta ahora. Pero, en cualquier caso, el piensa que el movimiento más beligerante se está agotando.

Fundamentalmente, dice, los defensores del ateísmo más jóvenes son reacios a competir por el papel de discípulo de Dawkins. Ellos son más propensos a lamentar el nuevo enfoque ateo y claman por una inyección importante de matices en el tema.

Todos estos escritores se niegan admirablemente a caer en una ideología comodona radical que afirme la superioridad moral de los no creyentes. La vida es complicada, admiten. La religión institucional puede ser turbia, pero muchos de sus servidores se oponen a esa tendencia con un entusiasmo que avergüenza a la cultura secular. Un enfoque polémico al tema de la religión ya no está de moda.

Pero qué, se pregunta, tienen que decir, (si tienen que decir algo), estos nuevos ateos? En generaciones anteriores, el ateo gustaba de insistir en que los no creyentes pueden ser tan morales como los creyentes. Lo que distingue al nuevo ateo es el reconocimiento de que los no creyentes pueden ser tan inmorales como los creyentes. El rechazo de la religión no es el camino seguro hacia la virtud, sino que es más probable que conduzca a una complaciente preocupación por la opinión propia o a una arrogancia ideológica.

Ahora, aquí, él continúa hablando sobre el impacto social de las creencias religiosas, pero no aborda lo que yo creo que es el punto filosófico más importante. Que el rechazo de Dios, te deja sin fundamento alguno para afirmar los valores morales objetivos. Al margen de que el rechazo de las creencias religiosas conduzca a la autocomplacencia o la arrogancia, la pregunta fundamental es, ¿No nos hace aterrizar en el nihilismo si Dios no existe? Y un buen numero de ateos y naturalistas, están reconociendo esto hoy, que en realidad no tenemos ningún tipo de objetividad en nuestros valores y deberes morales.

Finalmente, dice, prestar atención a las raíces religiosas del humanismo puede sacarnos de ver el humanismo secular como algo natural, la posición por defecto, e incitarnos a reflexionar sobre nuestra necesidad de disciplina, estructura, comunidad, etc…Y, una vez más, incluido en ese “etc”, yo diría que está el fundamento de los valores y deberes morales objetivos.

Dice, la novedad fundamental del ateísmo más reciente, tal vez, sea su atención a la fragilidad humana.

El creyente religioso podría decir: no necesitamos al humanismo para decirnos esto. Ciertamente no, pero no vendría mal a los no creyentes, inoculados contra toda conversación sobre religión, oírlo.