18 jun. 2010

Las creencias dirigen a la ciencia

Aunque a nivel personal no encuentro especial problema en la teoría de la evolución, en el sentido de que contradiga la posible existencia de una Mente con voluntad como realidad última, si me llama la atención la cantidad de voces que se alzan, entre resignación e indignación, contra lo que consideran una teoría impuesta por la comunidad científica, a la luz de la cual se ha de interpretar a priori, cualquier nuevo descubrimiento.

Copio a continuación un artículo cuyo original en ingles se encuentra aquí.

l_062_02_l En 1951 el líder evolucionista George G. Simpson declaró que realmente no tiene ya sentido hoy en día continuar recogiendo y estudiando fósiles, simplemente para determinar o no si la evolución es un hecho. La cuestión, concluye Simpson, ha sido decisivamente respondida en afirmativo. Simpson no fue de ninguna manera el primero en hacer esta afirmación. Declaraciones más comprometidas se hicieron ya en el siglo XIX, si bien en el siglo XX este sentimiento llegó a dominar las ciencias de la vida. Se convirtió en algo más que una teoría que gozaba de amplia aceptación, se convirtió en obligatoria. Thomas Kuhn se refería a la teoría evolucionista como "ciencia normal", y la evolución se convirtió en la visión estándar, el paradigma dominante de las ciencias.
Desde los exámenes de biología exigidos a nivel escolar, pasando por universidad y las solicitudes de financiación, todos debe trabajar y contemplarse bajo el paraguas de la evolución.

Cada nuevo estudio no se limita a describirse y plantearse en términos acordes con la evolución, sino que después, la interpretación de datos obtenidos se interpreta siempre de acuerdo a presupuestos evolutivos. Si un nuevo fósil es descubierto, es descrito como un resultado de “gradualismo” si es similar a otras formas conocidas. Por otra parte, si resulta ser un hallazgo único, se describe como un resultado puntual.
De una forma u otra, la evolución ocupa toda la narrativa. La asunción previa de que la evolución es un hecho se cuece en todos los estudios. Los resultados no son neutrales y sin compromiso anterior con una teoría, por lo que de hecho, se convierte en un planteamiento circular usar dichos resultados como evidencia para la evolución. No obstante, los evolucionistas citan estas investigaciones así planteadas, como pruebas contundentes y definitivas en su favor.
Es clara la existencia de un tipo de relación incestuosa entre el trabajo de investigación y un interés claro en tareas de tipo apologético de la misma.
El comportamiento de los evolucionistas afirmando que la evidencia no deja lugar a dudas, nos recuerda la postura de un gobierno que investigara sus propios delitos, o una empresa que nombrara su propia auditoria. Es necesaria una auditoría independiente.
Consideremos, por ejemplo, el problema de cómo evolucionó el ojo. Podría parecer- y Darwin estuvo de acuerdo ", absurda en el mayor grado posible." Pero con la evolución considerada un hecho, que los sistemas de visión evolucionaran o no está fuera de toda cuestión. Lo hicieron y punto. La única duda es, cómo.
Todos los estudios tienen por objeto mostrar cómo tuvieron lugar esos supuestos procesos evolutivos, emitiendo los resultados en términos de evolución y asentándolo como hechos inapelables.
Veamos uno de los muchos ejemplos representativos.
Los factores de transcripción son proteínas que se unen al ADN y deciden o influencian qué genes serán utilizados para sintetizar nuevas proteínas. En contra de las expectativas evolucionistas, el lugar exacto en el que estos factores se unen a lo largo del ADN, no está bien conservado a través de las diferentes especies. Pero un estudio sobre el tema expone que "revela la dinámica evolutiva en la vinculación del factor de transcripción" Esto sería como ver un barco desaparecer en el horizonte y alegar que cada vez sabemos más de cómo y por qué la Tierra es plana. Sin embargo, son estudios como estos a los que los evolucionistas se refieren cuando dicen que hay investigación abrumadora que prueba la evolución. De las afirmaciones del documento ciertamente parece como si fueran probatorias de la evolución.


Las creencias dirigen a la ciencia. Y sí, si que importa.

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