28 ene. 2012

David L. Abel admite que el origen de la vida exigió «decisiones intencionadas»

 

¿Qué distingue a la vida de los entes no vivos? Un nuevo artículo científico sujeto a arbitraje científico, de David L. Abel, «Is Life Unique? [¿Es la vida algo excepcional?]», intenta dar respuesta a esta pregunta, y observa que «la vida persigue miles de metas biofuncionales», mientras que «ni la fisicodinámica ni la evolución persiguen metas». ¿Es posible que una evolución no guiada y unas causas estrictamente materiales produjesen los procesos llenos de propósito de la vida? Según Abel, que recientemente publicó The First Gene, la respuesta es que no.

En su artículo, Abel explica que las metas de la vida incluyen el uso de «sistemas de símbolos» para mantener «la homeostasis lejos del equilibrio en los ambientes más rigurosos, mecanismos, mecanismos de retroalimentación positiva y negativa, prevención y corrección de sus propios errores, y organización de sus componentes en Sistemas Funcionales Sostenidos». Pero el artículo observa que «la integración y regulación de las rutas y de los ciclos bioquímicos en el metabolismo homeostático están controladas mediante programación, y no meramente constreñidas fisicodinámicamente». Esta programación es designada como «cibernética» —y sin embargo, según el artículo, el control cibernético «fluye sólo desde el mundo no físico del formalismo hacia el mundo físico mediante la plasmación de decisiones intencionadas».

Abel concluye así su artículo: «Sólo una contingencia elegida deliberadamente en genuinos nodos de decisión puede rescatar de un deterioro final la organización y la función previamente programada en el sustrato físico». Así, la vida no puede ser resultado de procesos materiales carentes de guía —se precisa de alguna causa capaz de programar «decisiones intencionadas».

Artículo original inglés

Fuente blog SEDIN_NOTAS Y RESEÑAS

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